Soy una diabla, quiero ser tu Dómina

Volaré hasta ti, hasta tocarte, la mente es tan poderosa que estaré muy, pero que muy cerquita…
En la habitación, con las luces encendidas me esperas, estoy duchándome, poniéndome bonita, quiero sorprenderte, hoy me apetece mucho jugar contigo.

El agua cae sobre mi cuerpo, calentita, me enjabono despacio, cuidando cada centímetro de mi piel, acariciándome, imaginando si te gustará mi sorpresa.

Fuera de la ducha ya, me miro al espejo mientras seco mi pelo, mis ojos brillan deseándote mientras me pongo bella para ti, maquillo mis ojos, pongo rímel y un rojo pasión en mis labios.

 

Antes de vestirme busco cuidadosamente, hace mucho que no me pongo mis disfraces, pero hoy deseo que juguemos, ser alguien distinta, como tantas veces me llamas…

Por fin doy con lo que buscaba, me falta aún un complemento esencial, mis zapatos rojos, pero sé de ellos, no tardaré nada en estar lista para que disfrutemos juntos.
Ya estoy!! entraré a la habitación, estoy deseando ver tu expresión, saber si te gusta tanto como a mí este juego…

Tus ojos se agrandan mirándome, no dices nada, observas meticulosamente, desde mis pies, con mis zapatos rojos, mi cuerpo tan solo con el sujetador y el tanga rojo, mi cabeza cubierta por la capucha de esta fina capa de diablilla, sí quiero ser un demonio esta noche, tú ya lo sabes que lo soy, pero hoy estoy vestida de ello.
La capa roja cubre mi espalda, terminado en un largo rabo que roza mis piernas, tengo mis manos a la espalda, aún no has visto que porto en ellas, te pido que te tumbes sobre la cama, me subo a horcajadas sobre ti y te sujetos ambas manos, ponerte estas esposas rojas me está poniendo muy caliente, tenerte enterito para mí, para hacer a mis anchas lo que tanto estoy deseando…
Sigues sin decir nada, tan solo tu sonrisa pícara en tus labios, se que te está gustando, tu polla erecta dice que lo deseas tanto como yo.
No solo he cogido las esposas, bajo la almohada tengo mis juegues, jeje, sí para jugar y jugar! pero no diré nada hasta que me plazca, cuando mi cuerpo arda y quiera que nunca deje de hacerlo.

Te beso con lujuria, incitando tu cuerpo, haciendo que te muevas pidiendo que no pare de tocarte con mis labios.

Bajo hasta tu polla rápidamente, hoy no me apetece pararme en los preliminares que otros días tanto nos gusta, quiero ser mala, muy pero que muy mala, que te retuerzas sin poder agarrarme, que por fin hables y pidas que pare.
Lamo y vuelvo a lamer desde tu capullo hasta tus huevos, vuelvo arriba, bajo de nuevo, llego hasta tu culo, no dices nada pero se que lo deseas, te lamo y jugueteo con mi lengua, jadeas de placer. Tu polla ahora dentro de mi boca como el más rico de los manjares! me gusta comerte, subir y bajar haciendo presión con mis labios a la vez que mi lengua juguetea con tu polla, la tienes más dura que nunca, indicio de que este juego te está haciendo disfrutar mucho, eso me pone aún más caliente, más acelerada, queriendo que tu polla reviente dentro de mi boca.
Estás a punto de correrte, pero soy tu diabla, para en seco, meto la mano bajo la almohada, tu expectante, saco uno de mis juguetes, sí ese consolador tan grande, el que más te ha impresionado de todos.
Lo meto en mi boca, hago el mismo juego que hice contigo antes, tu polla estalla, te corres mojando todo tu torso, que masajeo con tu semen, con mis manos impregnadas en ti cojo el consolador, lo acaricio, así sabe a ti.
Después de chuparlo con deseo, mirándote fijamente a los ojos, comienzo a bajar por mi cuello, acariciándome con esa gran polla de látex, perfecta, en mis pechos paro para sujetarla con ellos, apretándola, haciendo que suba y baje entre mi canalillo, se que te gusta, ahora me lo dices, pidiendo que no pare.
Tu polla sigue erecta, no se baja tras la corrida, puedo ver como se mueve, como se contrae hacia mí.
Sigo con el juguete, bajo ahora por mi cuerpo, tocándome hasta el ombligo, sonrío, sigo bajando hasta mi tanguita, ¿te gusta?, no te dejo contestar, te tapo la boca con mi mano, subo rápidamente, apartando el tanga a un lado, de rodillas sobre tu cabeza me abro mi sexo para que me comas, no te resistes ni un poquito, hundes tu lengua sobre mí clítoris, me gusta como lo haces, me gusta mirarte a los ojos, abriendome para ti, mirando tu lengua en mi coño. Me corro, no puedes hablar, estoy demasiado encima de tu boca, me lames con ganas, se que te gusta.
Te quito las esposas, quiero que me folles, que me hagas tuya, te lo exijo, tú sumiso me haces caso y me penetras con tu polla caliente, puedo sentir como está mojada, como resbala, yo muy lubricada por la llegada al éxtasis.
Me sujetas las caderas ayudándome a bajar y subir sobre ti, con tu polla dentro, así en esta postura me entra entera, noto como choco contra tus testículos, no tardo en tener el segundo orgasmo! Pero quiero más, sigo y sigo.
Ya libre me das la vuelta, sin preguntar si es lo que yo deseo, ahora parece ser que tú tomas las decisiones, por muy diablilla que soy hoy, por mucho que me ha gustado ser tu Dómina, me dejo hacer, ser tuya, que me hagas y deshagas a tu antojo.
Ahora eres tú quien busca bajo la almohada, pudiste ver que aún quedaban juguetes, escoges un vibrador, para masajear me el clítoris mientras me penetras.
Yo tumbada sobre la cama, tu de rodillas frente a mi cuerpo, así puedes acceder perfectamente al clítoris sin dejar de follarme ni un solo segundo.
Me gusta, comienza mi tercer orgasmo, podría llamarle el cuarto, pues me corro a la vez por mi vagina y por el clítoris, que placer!! grito del gusto que estoy sintiendo, me tapas tú ahora la boca a mí, “cállate, esto tan solo está empezando…”
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